Uno está tratando de fotografiar un edificio sin muchos coches y, de repente, se cruza una monja en bicicleta saltándose un semáforo en rojo. El azar.
domingo, 27 de junio de 2010
Una monja en París
Uno está tratando de fotografiar un edificio sin muchos coches y, de repente, se cruza una monja en bicicleta saltándose un semáforo en rojo. El azar.
sábado, 19 de junio de 2010
Solitarios
Todos albergamos infinidad de "yos" dentro de nosotros. En función de nuestra actividad, nuestra localización o de nuestro estado de ánimo nos mostramos o nos sentimos de una manera o de otra. Y eso que seguimos siendo la misma persona. Es más, todo ese cúmulo de versiones es lo que nos construye día a día, lo que hace que seamos como somos.Una de mis versiones es la "vouyeur". Cuando llevo la cámara colgada al cuello me llama la atención todo lo que acontece a mi alrededor. Y reconozco que prefiero fotografiar personas que paisajes. Uno de mis objetivos preferidos son las personas solitarias que se sientan en cualquier banco para leer.
Quizás porque me complace que sean capaces de abstraerse de cuanto les rodea para imbuirse en historias ajenas, historias que otros han escrito con la esperanza de que sean leídas por lectores solitarios.
lunes, 14 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
Tabaco
jueves, 27 de mayo de 2010
El maestro don Miguel Delibes
Hoy, la Casa de Castilla y León en Sevilla ha tenido la gentileza de invitarme a un acto de homenaje a Miguel Delibes en el que ha participado su hijo mayor, el ilustre biólogo Miguel Delibes de Castro.Me ha sido muy grato releer “El camino”, uno de los libros que influyeron en mi amor por la literatura en mi adolescencia, la época en que uno se forja como lector. Esa novela, una de las más grandes de nuestras letras, encierra en unas pocas páginas (prueba inequívoca de que no es necesario escribir mil folios para crear una gran obra) un compendio de situaciones que nos resultan muy familiares a los que tenemos pueblo, narradas además con un estilo sobrio, muy castellano. Y es que decir Delibes es decir Castilla.
Por otra parte, ha sido muy gratificante escuchar de boca de su hijo “la trastienda” del maestro, esas pequeñas anécdotas que le humanizan. Y, desde luego, ha sido una sorpresa descubrir que Delibes encendía una pequeña hoguera junto a su familia todas las vísperas de la Inmaculada para celebrar la festividad al grito de ¡Viva la Purísima de Villalpando!, un rito inculcado por su villalpandina tía Lupe.
Conocer a gente tan entrañable como la de hoy, hace que uno de por buenas las vicisitudes que se le cruzan a la hora de escribir una novela.
P.D. Estaré este sábado, día 29, en la Feria del Libro de Madrid en la caseta 170 de Anaya de 12 a 14 horas.
sábado, 22 de mayo de 2010
Comecocos

Hoy Google nos recuerda que hace 30 años que se comercializó el juego de los comecocos. Si eso es así, fui uno de los primeros enganchados, ya que recuerdo pasarme algunas horas en una sala de recreativos en Alicante (allí quedaron unas cuantas monedas de 25 pesetas) durante aquel invierno de 1980, engullendo puntos, fantasmas y frutas hasta convertirme en un experto. ¡Qué ilusión cuando alcancé por primera vez la pantalla de las llaves!
Hoy el asunto de los videojuegos ha evolucionado hacia niveles insospechados entonces, pero esa es otra historia. La de mi adolescencia estaría incompleta sin el comecocos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








