Estos son algunos de los escenarios que Fernando de Zúñiga recorrió en Portugalete allá por 1683 en su investigación de unos misteriosos asesinatos en torno a una legendaria partida de mus, celebrada en la taberna bilbaína de El muslari tuerto.
Es precisamente en Portugalete donde su alguacil, Francisco de Casares, informa a Fernando de Zúñiga de la existencia de un nuevo juego de naipes que, a pesar de estar prohibido, causa furor por aquellas tierras: el mus.
El bullicio diurno de los lugares quizás no nos deja ver más allá de las gentes que los recorren. Sin embargo, cuando cae la noche y las calles se quedan vacías, en la oscuridad, rumiando sus silencios, me resulta más fácil viajar a épocas pasadas.
Vagar solo por los parajes que mis personajes recorrieron antaño me sirve para inspirarme. Y no descarto que cualquier día, en uno de estos paseos a horas intempestivas me tope con la sombra lúgubre de Fernando de Zúñiga esquivándome tras una esquina centenaria.








