viernes, 11 de mayo de 2012

En la Feria del Libro de Sevilla

Este fin de semana, me daré otra vuelta por el recinto de la Feria del Libro en Plaza Nueva. Siempre me resulta chocante pasear en vaqueros por el lugar donde paso a diario con traje y corbata. Quizás por eso me satisfaga especialmente ojear (y comprar) libros, saludar a escritores o charlar con lectores y libreros.
Si alguno de ustedes visita la Feria y quiere saludarme, estaré el sábado 19 por la tarde de 20:00 a 21:00 horas en la caseta de la librería La Nueva. También estaré el domingo 20 de 12:00 a 13:00 en Minerva, de 13:00 a 14:00 en Anabel y de 19:00 a 20:00 en Repiso.

sábado, 5 de mayo de 2012

Noche de la cultura

Este jueves se celebró en el Hotel Carlton de Bilbao, la V Noche de la Edición en la que bajo el mecenazgo de Miguel Atutxa y la organización de Asier Muniategi se premiaron las trayectorias de Carlos Simó, Juan Mari Irigoien y Enrique Vila-Matas. Para mí, lo mejor de la velada fueron las actuaciones que amenizaron el acto, además de la intervención de Iñaki Azkuna.
La soprano Olatz Saitua.
Iñaki Azkuna, un alcalde culto con retranca.
Un momento de la actuación de Anje Duhalde.
Danza de la Zuberoako Maskarada
Momento en que uno de los dantzaris salta sobre un vaso.

lunes, 30 de abril de 2012

Ricardo Sanz

Me hizo mucha ilusión ver aparecer a mi amigo Ricardo Sanz en el salón de actos de la Euskal Etxea de Madrid. A pesar de sus múltiples compromisos, se acordó de la presentación de mi novela y se acercó para acompañarme. 
Al margen de la simpatía que Ricardo me despierta por su carácter afable y sencillo, creo que es uno de los retratistas más relevantes de este país. Lo bueno de realizar tamaña afirmación es que no tengo que justificarla. Basta con mostrar algunos de sus cuadros, que he elegido casi al azar.
De ellos me asombra su composición y su dominio de la luz y del color. Veo en sus obras a Velázquez y veo a Sorolla, pero a su vez percibo en ellas cierto aire renovador. A su técnica hay que añadir la sensibilidad y la exquisitez con que pinta. Es lógico que los Príncipes de Asturias le eligieran para realizar su primer retrato oficial.
No me digan que la contemplación de cualquiera de sus cuadros no solaza el espíritu. 

P.D. Si quieren saber más de Ricardo pueden echarle un vistazo a su página web ricardosanz.com

martes, 24 de abril de 2012

La tacita gris

Transcribo el artículo publicado en El Correo del lunes 23 de abril por Jon Uriarte en su magnífica sección Bilbaínos con diptongo:

Bilbao fue "La tacita de plata". Como lo leen. Con permiso de Cádiz, la capital de Bizkaia también lució ese sobrenombre. Lo desconocía. Pero una novela me lo ha descubierto. "La ciudad de los ojos grises". En ella podemos recorrer el Bilbao de finales del XIX y comienzos del XX y ser testigos de la revolución industrial, la llegada de la España inmigrante, el nacimiento del socialismo y el nacionalismo, la creación de sociedades como el Athletic o el Sitio, la expansión hacia el Ensanche y las riberas de la ría y el descubrimeinto de que también tuvimos una Belle Époque. De eso trata la nueva obra de Félix G. Modroño. Su protagonista es Bilbao. Le acompañan un paisano que regresa de París, una misteriosa mujer, un extraño crimen y un puñado de secretos. Pero hay más. En ella descubrirán rincones olvidados de nuestra tierra. El Tilo del Arenal, el Café Boulevard, el restaurante Amparo, la Misericordia, San Nicolás, el Arriaga tras el incendio, el cementerio de los ingleses... Están todos. Incluso un incipiente Puente Colgante que crece mientras contempla, sobre la ría, el cambio de siglo. También hay mucho de intrahistoria y de carácter. La escena en la que los dos hermanos se saludan con sobriedad, tras largo tiempo sin verse, es todo un retrato costumbrista. Como nuestro intransferible concepto de cuadrilla o la singular liturgia en el beber y el comer. De alguna manera, supone repasar un capítulo del gran álbum de Bilbao. Y no es uno cualquiera.
Félix tiene su campo base en Sevilla, pero su cordada sigue puesta en Bilbao. Clásico emigrante bilbaíno. Nunca te vas del todo. La semana pasada presentó su novela, con Iñaki Azkuna como maestro de ceremonias, en la Sociedad Bilbaína. Días antes lo había hecho en Madrid ante una concurrencia que ocupó los asientos de la Euskal Etxea. Algunos, madrileños. Pero la mayoría eran gentes que viven y trabajan en el viejo foro convencidos de que están de paso, aunque sea para siempre. En esta ocasión, fue un servidor quien colaboró en la presentación. Y pude comprobar cómo los presentes afinaban el oído ante el descubrimiento de que nuestra villa tuvo tal denominación. Pero es cierta. Bien lo sabe el alcalde de Bilbao. En su discurso del bicentenario de Juan Crisóstomo Arriaga arrancó diciendo: "Fue bilbaíno del Bilbao de entonces, de la tacita de plata como le llamaban los castizos". El origen del mote se me escapa. Quizás responda a, como apunta Félix, la forma de los mapas del siglo XIX. Y puede que explique muchas cosas. Les contaré algo. Siendo niño y mal comedor -quién me ha visto y quién me ve-, me animaban a beber la taza de leche hasta un punto. Allá donde aparecía dibujado un pato. Así, tras los "no puedo, un poquito más, estoy lleno, venga que luego hay premio...", acababa descubriendo el ánade entre gritos de alegría. Ahora sucede algo similar cuando llego a Bilbao, taza gris de mis rincones, sabores y gentes. Solo que, en este caso, quiero bebérmela entera. Y no soy el único. En Madrid vi muchos ojos grises. Los mismos que luce el cielo del Botxo cuando te mira. También se tornan grisáceos los ojos de quien nos descubre. De hecho, en aquella sala escuché promesas de visita, piropos encendidos y preguntas limpias de polvo y sospecha. Tenían interés por conocernos, más allá del Guggenheim. Solo por eso merece aplauso. Siento un profundo respeto por todo paisano o paisana que tiene un par, amén de un aseado verbo, para enmarcar sus relatos en nuestra tierra.
Hoy es el día internacional del libro. Si tienen ocasión, pásense por los puestos de la calle Berastegui y encontrarán joyas literarias. Pero, si quieren algo más, háganse con uno de esos libros que eligieron Bilbao para depositar su tinta. Hay un buen puñado de títulos. Y merecen la pena. En esas páginas estamos todos. Solo tienen que buscar las suyas. Si un niño encontró su pato en una taza de leche, usted puede encontrar su libro en una tacita de plata. En Bilbao, la ciudad de los ojos grises.



lunes, 2 de abril de 2012

Las presentaciones de La ciudad de los ojos grises

Este es el coqueto salón de actos de la Casa Consistorial de Villalpando. Como verán, es una nave de una antigua iglesia románica. Un precioso lugar para casarse... o para presentar un libro.
Lo de celebrar una presentación de un libro un Sábado Santo en Villalpando ha pasado de ser tradición a costumbre. De hecho, será la tercera vez -como autor- que yo lo haga.
Después, viajaré por otros lugares tratando de llevar de la mano La ciudad de los ojos grises hasta que comience a caminar sola.
En mi periplo, estarán conmigo periodistas, blogeros, escritores, regidores, lectores... todos ellos unidos por su pasión por la cultura en general y por la lectura en particular. Por eso, he intentado que estén todos representados.
Aquí les dejo el calendario de presentaciones y firmas por si les encaja acompañarme en alguna.
7 abril VILLALPANDO
19:00 h.
Presentación en el Ayuntamiento (Plaza Mayor s/n)
Intervendrán Fernando Cartón y Luciano López Gutiérrez
9 abril SEVILLA
20:30 h.
Presentación en la Fundación Cruzcampo (Avda. Andalucía nº 1)
Intervendrá Manuel Pedraz
10 abril MÁLAGA
19:30 h.
Presentación en Casa del Libro (C/ Nueva nº5)
Intervendrá Gabriella Campbell
11 abril GRANADA
19:30 h.
Presentación en Librería Picasso (C/ Obispo Hurtado nº5)
Intervendrá Javier Barrera
12 abril MADRID
19:30 h.
Presentación en la Euskal Etxea (C/ Jovellanos nº 3)
Intervendrá Jon Uriarte
•13 abril SALAMANCA
20:00 h.
Presentación en la Sala de la Palabra (Teatro Liceo)
Intervendrán Alfonso F. Mañueco
y Félix Torres
•14 abril BARAKALDO
19:00 h.
Firma de libros en la Feria del Libro
17 abril BILBAO
19:30 horas
Presentación en la Sociedad Bilbaína (C/ Navarra nº 1)
Intervendrán Iñaki Azkuna y César Coca
18 abril ZARAGOZA
19:30 horas
Presentación en Librería Cálamo (Plaza San Francisco nº4)
Intervendrán Maricruz Soriano y Antón Castro
19 abril VALENCIA
19:30 horas
Presentación en Librería Leo (Rinconada de Federico García Sanchiz nº1)
Intervendrán Anika Lillo y Marta Querol
21 abril BARCELONA
13:30 horas
Celebración del Pre-Sant Jordi en Librería Negra y Criminal (C/ de la Sal nº5)
23 abril BILBAO
Firma de libros en las casetas de la calle Berástegui

domingo, 1 de abril de 2012

Un tilo de novela

Tal día como hoy, hace 64 años, un vendaval derribó un árbol centenario muy querido por los bilbaínos: el tilo del Arenal.
Según dicen, el tilo ejercía una fuerza telúrica entre los habitantes de la ciudad. Antonio Trueba, Zuloaga, Ortega y Gasset o Ramiro de Maeztu recibieron su influencia.
Quizás este árbol desprendiera un halo poético que contagiaba a quienes se sentaban bajo su ramaje. Cuentan que el tilo hablaba directamente al corazón de sus visitantes. No es de extrañar, por tanto, que fuera el mismo tilo el que le dictara a Unamuno los versos que le escribió a su esposa Concha Lizárraga, allá por 1910:

¿Te acuerdas? Fue en mañana del otoño
dulce de nuestra tierra, tan tranquilo,
en que esparce sus hojas aquel tilo
que sabes; eras tú verde retoño
con las trenzas no presas aun en moño
cuando pasando junto a mí yo el filo
no resistí de tu mirar y asilo
corrí á buscar al corazón bisoño
en el cercano templo. De tus labios
fluía gota a gota una sonrisa
muda y clara, cual de alma sin resabios
de amor pero que está al amor sumisa;
desde entonces tus ojos astrolabios
son de mi viaje que en cielo frisa

Ahora ya conocen a otro de los personajes de La ciudad de los ojos grises.

viernes, 23 de marzo de 2012

Que te vaya bonito

Suena de fondo una canción de María Dolores Pradera y se me llena el cuerpo de emociones.
Me recuerda a los veranos de mi infancia en Villalpando y, más concretamente, a la casa de mi amigo Jesús Seoane, ya que su madre siempre tenía un disco suyo puesto. Confieso que entonces le tenía un poco de manía a esa música tan aburrida cuyas letras no entendía. Ahora sé para entenderlas hay que haber vivido, y consiguen emocionarme.
De repente, las identifico con algunas de Los Secretos, uno de mis grupos favoritos y pienso que es una pena que no hubieran cantado algo juntos.
De todos modos, busco en Google: Los Secretos María Dolores Pradera y, para mi sorpresa, me topo con un video en que ella y Enrique Urquijo interpretan Que te vaya bonito.
Sonrío y no puedo por menos que enlazarlo para que también ustedes lo disfruten. Ojalá que te vaya bonito.... Ojalá que les vaya bonito.

jueves, 22 de marzo de 2012

La restauración de la Puerta Villa

Según me cuentan, el inicio de la obras de restauración de nuestra querida Puerta Villa está siendo objeto de cierta polémica.
A mí me queda la tranquilidad de que están en manos de Fernando Cobos, uno de los arquitectos más reputados en restauración de monumentos quien, por cierto, está a disposición de todo aquel que tenga curiosidad por saber cómo se van a realizar las obras, sin que haya necesidad de crear ninguna alarma.
Fernando Cobos es miembro desde hace 20 años de la Asociación Española de los Amigos de los Castillos y del Consejo Científico de Europa Nostra, pertenece a la junta directiva de la Asociación Española de Arqueología Medieval y ha sido ponente en numerosos Congresos Científicos Internacionales. Eso por resumir su espectacular currículum.
Así que no creo que esté  muy interesado en realizar un estropicio esta vez. Ya tendríamos mala suerte de que fuera el primero, después de sus magníficos trabajos en los castillos de Castrotorafe, el de Ponferrada, el de Íscar o el de La Mota en Medina del Campo por nombrar algunos de los más cercanos.
Me dicen que una de las mayores preocupaciones es que no haya altura suficiente para que pase el Nazareno en Semana Santa. Para el sosiego general diré que, aunque ahora pueda parecer lo contrario, el suelo va a quedar a la misma altura que estaba, incluso un poco más bajo; por lo que si antes pasaba, cuando acaben las obras con más razón.
Por último, soy de los que defiende la ausencia de humos junto a las obras de arte -sobre todo si demandan un mimo especial-, por lo que no veo el inconveniente de evitar la circulación de vehículos bajo el arco, así ninguno podrá dañar el monumento ni chocarse contra él, como ya ha ocurrido con anterioridad. Y de paso, evitamos la posibilidad de un accidente. ¿Hay algún ciclista que no se haya dado un susto al toparse en pleno arco con un coche? Creo que cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad estará de acuerdo. Por fortuna, las nuevas generaciones están más mentalizadas en este sentido. No hace mucho, los alumnos del I.E.S. Tierra de Campos de Villalpando obtuvieron el 2º premio en el concurso Los Nueve Secretos convocado por la Junta de Castilla y León gracias a sus sugerencias al proyecto de rehabilitación de la Puerta Villa, entre las que -lógicamente- estaba su peatonalización.
Asi que, como creo en la labor de los buenos profesionales, estoy seguro de que en menos de un año, la Puerta Villa volverá a lucir con el esplendor de antaño. Al tiempo.

P.D. La foto es del blog de mi amigo Varo.

sábado, 17 de marzo de 2012

Una historia del Athletic

Últimamente los del Athletic andamos bastante contentos. En Bilbao, y yo diría que en toda Bizkaia (denominación oficial desde el 7 de julio de 2011), da igual que te guste o no el fútbol: ser vizcaíno implica ser del Athletic.
Desde el jueves ando dándole vueltas para contar algo de nuestro equipo, pero se han escrito tantas cosas que he preferido rescatar un precioso artículo que Jon Uriarte escribió antes de la final de Copa de 2009. Estoy seguro de que este año sí, Jon tendrá que visitar ese cementerio.

Hace un cuarto de siglo prometí que jamás volvería a aquel cementerio. Pero en esa promesa había algo más. Una excepción. Una cuestión de familia. Y en ella tiene mucho que ver el Athletic. Porque es uno de los nuestros. Es 'de casa'. Y así lo recuerdo.
Un chaval de Sodupe llamado Dani firmó su primer contrato en el restaurante de la familia. En los 70, Uriarte, los Rojo, Churruca y compañía compartieron en él noches de mesa y mantel. Iribar, amigo de la 'casa', sufrió las broncas de la abuela María cada vez que encajaba un gol. En los 80 preparamos los bocadillos que llevó aquel equipo campeón en sus viajes hacia la gloria. Y así, hasta hoy. Distintos lugares y diferentes motivos, pero siempre con el Athletic. Para entender la esencia de esta relación, basta con recordar por qué mi hermano y yo somos socios. Tras negarnos durante años esa posibilidad, nuestra madre nos sorprendió con los deseados carnés un buen día de 1981. Interrogada sobre el cambio de opinión, confesó su preocupación de que el tiempo, el trabajo o, incluso, nuestras parejas pudieran distanciarnos. Y que de esa manera, al menos cada quince días, los hermanos nos veríamos en San Mamés y la familia permanecería unida.
Tenía razón. El trabajo y el destino apenas nos permiten coincidir media docena de fechas al año. De hecho, es mi hermana quien ocupa mi asiento y me hace 'perdidas' al móvil cuando metemos un gol. Sonidos que provocan que, en el viejo Foro, se sorprendan con los gritos, triunfales y fuera de sitio, de un bilbaíno forofogoitia. Pero hay más. El Athletic es la excusa para realizar, al menos, una llamada semanal. Hablar de la alineación o el partido es el preludio de un qué tal estáis, qué hay de tu problema o cuándo quedamos. Cosas de casa. Por eso nuestro equipo significa mucho más que lo que se le supone a un club, por muy centenario que sea. Para los que vivimos en el extrarradio del mapamundi de Bilbao, en mi caso a 380 kilómetros, el Athletic es una referencia. La demostración de que en casa todo sigue igual. Que aún queda algo intacto entre aquello que dejamos atrás. El antídoto contra el síndrome de Ulises. Una ciudad, un pueblo y una familia unidos tras un escudo. En mi vida, apenas he llorado un puñado de veces. Y de verdad, aún menos. Por eso me sorprendo cada vez que una lágrima delatora se me escapa delante del televisor, al ver y escuchar el rugido de la 'La Catedral'.
El Athletic es de todos y de nadie. Tan singular en filosofía como plural en seguidores. Tan respetado como incomprendido. Hay equipos que hacen historia, el Athletic hace leyenda. Somos la última prueba de que, alguna vez, el fútbol fue un deporte romántico. Y todo porque un día indeterminado decidimos seguir un peculiar camino. Donde otros veían el final nosotros veíamos principios. Elegimos ser David cuando todos querían ser Goliat. Un acuerdo de caballeros que se mantiene, pese a todo, entre millones de aficionados alejados en lo geográfico, lo político, lo cultural o lo social. Aquel día incierto, elegimos vencer menos pero ganar más. Y entendimos que el Athletic es una cuestión de familia. Por eso, hace 25 años, prometí que no volvería a cierto cementerio, salvo por un motivo. Fue un día de todos los Santos y aquel lugar me pareció la apología de la tristeza. Un mercado de lamentos que nada tenía que ver con el objetivo de mi visita. Así que me fui para siempre, dejando en el aire una promesa. Que sólo volvería por un motivo. Por aquello que nos unió y nos dio en el pasado alegrías e ilusiones. Por una Liga o una Copa del Athletic. Para celebrar con los míos que volvía el campeón. Ha pasado un cuarto de siglo. Muchos no lo han vivido y otros lo revivimos con nostalgia. Pero ha llegado el momento. Este año la Copa será nuestra.
Tras conseguirla, pasados unos días, regresaré a aquel cementerio, acompañado de parientes y amigos. Y nos situaremos, sonrientes, frente a la tumba de mi aita. El hombre que, en su último año de vida, sin saberlo nosotros, acordó con mi madre hacernos socios. Y cumpliré una vieja promesa. La de celebrar juntos el triunfo de una forma de ser y de sentir. La que nos ha hecho grandes y, sobre todo, únicos. Ese día, en ese lugar y en familia, los que estamos y los que se fueron cantaremos con orgullo el himno del Athletic.

domingo, 11 de marzo de 2012

Sinopsis de La ciudad de los ojos grises

Por aquí les dejo, la sinopsis que la editorial ha elaborado para La ciudad de los ojos grises:

Tras varios años viviendo en París, Alfredo Gastiasoro regresa a Bilbao cuando se entera de que Izarbe ha muerto. Su retorno pretende ser el último homenaje a la mujer que amó, pero pronto se convierte en una pesquisa sobre las inquietantes circunstancias que rodearon su muerte.
Alfredo tendrá que enfrentarse a su propio pasado, reviviendo una historia de amor que coincide con la época en que Bilbao deja de ser una población casi rural para convertirse en una de las ciudades más prósperas del Viejo Continente.
Magníficamente ambientada en los primeros años del siglo XX, y a medio camino entre novela negra, el género histórico, el relato sentimental y hasta el de viajes, La ciudad de los ojos grises es, sobre todo, una bella historia de suspense y nostalgia, de amor por una mujer y una ciudad.

sábado, 10 de marzo de 2012

El olor del pan

No sé quién dijo que las fotos no huelen.
Pocos olores me resultan más agradables que los que emanan de una panadería a primera hora de una mañana fría de invierno.

lunes, 5 de marzo de 2012

La cubierta de La ciudad de los ojos grises

A un mes de su publicación, recibo el boceto de la cubierta de La ciudad de los ojos grises.
Me gusta… me gusta de verdad. Y, sobre todo, creo que dice mucho de la novela.
Supongo que sólo le quedan pequeñas correcciones para ser el definitivo. Entre otras cosas, aún le estamos dando vueltas a la leyenda que aparece bajo el título, así que si alguien tiene alguna sugerencia, puede escribirme al correo de contacto que aparece en mi web. Será bien recibido.

sábado, 3 de marzo de 2012

Palmeras de coco

Hay dulces que saben a infancia. Desde los donuts a los bollycaos, pasando por tigretones, tortas de coscarón, rosquillas, brebas o bollos de mantequilla. Estoy seguro de que todos tenemos alguno que de alguna manera nos evoca nuestra niñez.
Los míos, sin duda, son las palmeras de coco, las cuáles -por cierto- nada tienen que ver con las del Caribe. Mi añoranza por ellas se ha acentuado a lo largo de mi vida porque durante muchos años sólo se podían  encontrar en el País Vasco. Así que cada vez que regreso a Bilbao, una de las primeras cosas que hago es comprarme una en la primera pastelería que encuentro. Ya pueda haber acabado de desayunar o de atracarme con un chuletón.
Ese hojaldre en su punto, cubierto de crema de mantequilla, coco y azúcar constituye no sólo uno de esos pequeños placeres de la vida sino un hilo de unión con el niño que fui.
Después de muchos años recorriendo pastelerias, terminé por asumir que sólo había palmeras de coco en Euskadi. Y, en cierto modo, esa resignación llegó a causar el bienestar de volver a encontrármelas en cada regreso. Comer una palmera de coco suponía que regresaba a mi patria chica. Y cuando terminaba de zampármela, mientras me sacudía el coco rallado que había caído sobre mi ropa, me quedaba un regusto a mantequilla y a infancia.
Pero hete aquí que la semana pasada, en una visita de mi hermano a Sevilla me suelta:
-¡Hay palmeras de coco en Triana!
-¿Estás seguro?
-¡Que sí, tío! Que me acabo de comer una.
Y no crean que esa tremenda revelación me causó una alegría especial. Más bien, todo lo contrario. Me contrarió que ahora les diera por viajar... ¡a estas alturas! Son las cosas que tiene la globalización: palmeras de coco en Triana... ¡manda narices!
Claro que me faltó tiempo para cruzar el Guadalquivir y, a pesar de estar a dieta, comerme una en la misma puerta de la pastelería.

sábado, 25 de febrero de 2012

Portentos y prodigios del Siglo de Oro

A Luciano López Gutiérrez y a mí nos unen unas cuantas cosas. Y supongo que él y yo estamos de acuerdo en que una de las que nos llegan al corazón es la de ser hijos de dos hombres buenos que lucharon por la armonía de su pueblo, siempre fieles a sus ideas, sin ningún tipo de vaivén político ni moral. Y es que, en cierto modo, Félix González Ares ha recogido el testigo de Luciano López García.
Pero hoy he venido a hablar de sus libros. Para mí fue una suerte que publicara Esbozo para un vocabulario de la Tierra de Campos zamorana justo cuando yo trabajaba en Muerte dulce, de modo que pudiera poner en boca de Pelayo algunas de las palabras que recogía Luciano.
Posteriormente, me facilitó un manuscrito en el que realizaba un magnífico trabajo sobre las supersticiones del Siglo de Oro. En él se hablaba de hombres nacidos de bestias, de leyendas, de exorcismos, de criaturas prodigiosos, de miradas que mataban... Los que hayan leído alguna de las novelas de don Fernando de Zúñiga entenderán que este libro supone para mí una curiosa fuente de inspiración.
Hoy ese manuscrito ve la luz de las librerías con el título Portentos y prodigios del Siglo de Oro (editorial Nowtilus). Se presentará el 7 de marzo a las 19:30 horas en la Casa del Libro de Madrid (Gran Via nº29).
Y yo que me alegro por Luciano. Su padre, desde el cielo, tiene un motivo más para estar contento.   

lunes, 20 de febrero de 2012

La dama de Skye II

No descubro nada cuando digo que lo más gratificante para un escritor es ser leído. Por eso, tengo que agradecerle a Luciano López Gutiérrez que eligiera mi relato titulado La dama de Skye para trabajar con sus alumnos de 4º ESO.  Según me indicó, se fijaron en la perspectiva del narrador, en la ordenación de la historia, en la delineación de los personajes, en los principales asuntos que tocaba y en posibles antecedentes en relación a otros relatos que ya habían leído en clase. Y como tenía un final abierto, el profesor les propuso a sus alumnos que continuaran con la historia. 
Luciano eligió uno de esos trabajos y me lo mandó. Así que no me resisto a mostrarles el final que Sandra Iglesias Pavón creó para La dama de Skye. Mi más sincera enhorabuena para ella, para Luciano por su iniciativa y a todos sus alumnos por disponer de un profesor que va más allá de la mera teoría.

     Martín balbuceó como unas tres veces el nombre de Isla, su mirada hablaba por sí sola, acababa de encontrar a su obsesión, a su perdición, a la mujer de sus sueños , a su diosa pelirroja…
    Su instinto le hizo levantarse bruscamente de la butaca, esto le permitió situarse a la altura de sus ojos y pudo contemplarla, era ella, exacta a las descripciones del libro. Pudo captar el dulce aroma que desprendía su perfume y la calidez de su mirada , lo único que los labios de Martín pudieron pronunciar fue: -¿Eres tú?, ¿Eres real? – Isla contestó: -¿Por qué todos los lectores me preguntan lo mismo?-¿Es que acaso no me ves?-Entonces Martín comprendió  que no era el único esclavo de aquel personaje de novela, que, al igual que él, otros muchos moribundos de amor se habían quedado prendados de los encantos de Isla.
    Martín cayó desplomado sobre su butaca e Isla continuó con su trabajo. Durante los restantes minutos de viaje quedó absorbido y extasiado, no pudo despegar sus ojos llorosos, llenos de pasión por Isla. En su cabeza rondaba la desesperación…..por fin se había topado con su diosa pelirroja y la había dejado marchar, comprendiendo  que su amor no iba mas allá de las páginas de una  novela.  

domingo, 19 de febrero de 2012

Salobreña

Creo haber comentado que Eduardo Mendoza, al enterarse de la trama de la novela en la que yo estaba trabajando, me dijo que la mejor manera de escribir sobre tu tierra era desde la distancia.
Para mí, que acababa de leer su magistral La ciudad de los prodigios fue un acicate para seguir adelante con mi propia ciudad... la de los ojos grises.
Y sí, la he escrito desde la distancia. Por un lado, durante un sinfín de noches sevillanas después de llegar a casa tras jornadas de doce horas de trabajo. Y por otro, en los fines de semana, muchos de los cuáles los he disfrutado en Salobreña.
No pueden imaginarse la satisfacción que me produce sentarme al aire libre, con vistas al viejo pueblo, a su cielo azulado, al mar Meditárreneo y a las cumbres nevadas de Sierra Nevada, con la única preocupación de elegir las palabras precisas y las frases adecuadas para una historia. Y además sabiendo que incluso puede haber pulpo para comer. 
En Salobreña brotaba la inspiración de manera natural. Por eso, de allí han salido muchas páginas de esta novela y se han pulido el resto. A casi mil kilómetros de Bilbao. Al menos, he seguido el consejo de Mendoza y puedo decir que La ciudad de los ojos grises está escrita desde la distancia.... y también desde el corazón.

jueves, 9 de febrero de 2012

Que alguien me lo explique

Perdonen mi ignorancia pero considerando el tinglado, tal y como está montado, no acabo de entender el asunto este de la gratuidad…  en general. Casi todos los contenidos en Internet comenzaron siendo de acceso libre y, cuando se han querido comenzar a cobrar, la inmensa mayoría de los usuarios los piratea o, simplemente, deja de usarlos.
Uno de los principales problemas de la prensa fue su error de cálculo en su salto a Internet. Sus responsables pensaron que los ingresos de publicidad les harían ganar más dinero… y se equivocaron. Ocurrió todo lo contrario: se redujeron drásticamente sus ventas en papel y, ni siquiera en los tiempos previos a la crisis, la publicidad consiguió cubrir costes.
Y permítanme que manifieste mi escepticismo en lo que se refiere a esas políticas suicidas en busca de cuotas de mercado para luego tratar de hacerlas rentables. Ahí tienen lo que ha pasado con un sinfín de inversores, empresas, e incluso de entidades financieras.  
Me preocupa, y mucho, el borreguismo –entiéndase, por favor, sin connotaciones peyorativas-. Nos dejamos arrastrar por las modas y por las opiniones de la mayoría. Si no estás en Facebook, no existes. Tener la tele o el ordenador encendidos es una costumbre generalizada. ¿Es que pasar la mayor parte de nuestra vida ante una pantalla (que no sea de cine) nos hace más felices?
Si alguien quiere quedarse enredado entre las redes sociales, allá él.
Nuestra alienación nos lleva a realizar diez pinchazos por hora sobre la portada de un periódico para ver si hay alguna noticia nueva o a entrar en Twitter compulsivamente, en muchos casos, para leer mensajes de gente que sólo pretende publicitarse.
Por eso, no termino de tener claro el asunto de los libros electrónicos. ¿Interesan a alguien más que a los fabricantes de lectores?
Todo esto viene a que acabo de enterarme de que las tres cuartas partes de las descargas de libros electrónicos en España en 2011 se hicieron gratuitamente.
Y no me malinterpreten, la autopublicación digital me parece un sistema magnífico para que todos aquellos autores que no han tenido la fortuna de encontrar una editorial puedan darse a conocer. Fuera de esta excepción, ¿existe realmente alguna obligación de cambiar el soporte? Aún no conozco a ningún lector humano (digo humano, para diferenciarlo del electrónico, que ya tiene guasa la cosa) que prefiera una tableta a un libro. Y no me vengan con aquello de que los demás lo hacen, porque ya hemos visto lo que ocurre con lo de imitar a la competencia. Como dicen las madres: si los demás se tiran a un pozo… ¿tú también?
Opino que las editoriales se equivocan al lanzar sus novedades en formato electrónico al mismo tiempo que las de papel. Si la industria discográfica hubiera sabido lo que se le avecinaba, quizás todavía estaríamos comprando discos de vinilo. Y no olvidemos que la industria editorial tiene una gran ventaja sobre la musical: ningún soporte “suena” mejor que un libro. ¿Por qué ese empeño en cambiarlo? ¿Es que nadie escarmienta en cabeza ajena? Por favor, que alguien me lo explique.

jueves, 2 de febrero de 2012

La ciudad de los ojos grises

Bueno. Pues ya está. La ciudad de los ojos grises. Este será el título de mi próxima novela que verá la luz de las librerías en abril.
Una historia de trenes perdidos en los tiempos de la Belle Époque.
Y para contar todo lo que se me ocurra sobre ella, he creado un nuevo blog:
http://laciudaddelosojosgrises.blogspot.com/
Ha comenzado la cuenta atrás.

martes, 31 de enero de 2012

Adiós a Pepe Peregil

Me acabo de enterar de que Sevilla perdió el pasado viernes un pedacito de su alma. Así que, a partir de ahora, será un poco más complicado que nos quiten los pesares. 
Tuve la suerte de conocerle, de charlar unas cuantas veces con él en su taberna Quitapesares, de que me acompañara al convento de los Terceros para ver los preparativos de los pasos de la Hermandad de la Cena, de que se leyera La sangre de los crucificados y de que me dejara fotografiarle en plena saeta.
Me gusta esta foto porque creo que conseguí plasmar en ella algo de la fuerza y del sentimiento de su intérprete. 
Sevilla le echará de menos... y yo también.
Descanse en paz Pepe Pérez Blanco Peregil, tabernero, cantaor y buena gente.

martes, 24 de enero de 2012

La canción del mar

Las nubes quisieron prolongar su romance con la tierra y se resistían a abrirle el paso a las primeras luces del alba. Un extraño rumor procedente del norte arrullaba un puñado de sueños. Pelayo se incorporó de la cama para asomarse al diminuto ojo de buey. Al este, un ligero matiz en el cielo apenas discernía el día de la noche. Se mostró impaciente. Impaciente y fastidiado. Imposible distinguir nada unas varas más allá. Y sin embargo, estaba ahí mismo. Su melodía le delataba. Notas que brotaban apacibles para componer una canción eterna. La canción del mar.

La edición en bolsillo de Muerte dulce acaba de desembarcar en las librerías. Por eso, he querido mostrarles el mar que Pelayo contempló desde su ventana cuando acompañaba a don Fernando de Zúñiga en la búsqueda de un asesino relacionado con el juego del mus.

lunes, 16 de enero de 2012

El puente de La Salve

No es que vaya a comenzar una serie con los puentes bilbaínos (aunque tampoco estaría mal), pero dado que simpatizo más con el puente de La Salve que con el Zubizuri, quizás porque acaba de sumarse al club de los cuarentones, dejo una foto de su estampa junto al museo Guggenheim.

domingo, 15 de enero de 2012

Zubizuri

El Zubizuri (del euskera: puente blanco) es uno de esos ejemplos claros de que no siempre diseño y funcionalidad van de la mano.
Su suelo de cristal ha provocado bastantes resbalones y caídas entre sus transeúntes, al igual que ha sucedido con su homólogo veneciano. Además, la decisión del ayuntamiento de levantar una plataforma para unirlo con la Puerta Isozaki (apellido japonés, que conste) provocó la denuncia de su arquitecto, Santiago Calatrava.
Al margen de pleitos y resbalones, el Zubizuri forma parte ya del paisaje bilbaíno. Aquí dejo estas fotos para presentárselo a los que no lo conozcan, ahora que está a punto de convertirse en un quinceañero.
Por cierto, pueden ver aquí una magnífica foto del Zubizuri, tomada al atardecer por Javier T. Palacio.

miércoles, 11 de enero de 2012

Portugalete medieval

Estos son algunos de los escenarios que Fernando de Zúñiga recorrió en Portugalete allá por 1683 en su investigación de unos misteriosos asesinatos en torno a una legendaria partida de mus, celebrada en la taberna bilbaína de El muslari tuerto.
Es precisamente en Portugalete donde su alguacil, Francisco de Casares, informa a Fernando de Zúñiga de la existencia de un nuevo juego de naipes que, a pesar de estar prohibido, causa furor por aquellas tierras: el mus.
El bullicio diurno de los lugares quizás no nos deja ver más allá de las gentes que los recorren. Sin embargo, cuando cae la noche y las calles se quedan vacías, en la oscuridad, rumiando sus silencios, me resulta más fácil viajar a épocas pasadas.
Vagar solo por los parajes que mis personajes recorrieron antaño me sirve para inspirarme. Y no descarto que cualquier día, en uno de estos paseos a horas intempestivas me tope con la sombra lúgubre de Fernando de Zúñiga esquivándome tras una esquina centenaria.

Muerte dulce en bolsillo

Si no está ya en las librerías, está a punto de llegar la edición en bolsillo de Muerte dulce; por cierto, muy cuidada por Algaida.
De este modo, las dos aventuras de Fernando de Zúñiga ya están publicadas en cartoné, en formato electrónico (ebook) y en bolsillo.

jueves, 5 de enero de 2012

La dama de Skye

Mi regalo de Reyes es este relato que escribí hace poco para Literatura y realidad de la Asociación de Escritores de Euskadi y que espero que lo disfruten. Por motivos que él y yo conocemos, se lo dedico a mi amigo Fernando Cartón.
Desde que su novia le abandonara, casi un año atrás, su vida distaba mucho de ser ordenada. Las noches en las que no se emborrachaba, encendía el ordenador y navegaba sin rumbo por internet hasta que, hastiado, desembocaba en aquel chat repleto de treintañeras desesperadas que buscaban a su príncipe azul en un nido de salidos.
Cada día adoptaba un nick diferente, intercambiaba conversaciones con chicas a las que contaba lo que ellas querían oír y, cuando el sueño le vencía, ya de madrugada, se dejaba caer en la cama, arrepentido por aquella absurdidad que le empujaba a acostarse tan tarde. Aun así, la historia se repetía casi a diario… como si la pantalla y el teclado pudieran sosegar aquella ansiedad engendrada por la soledad y el abatimiento.
De vez en cuando, miraba de reojo a su librería, casi avergonzado. Él, que había sido un lector voraz en su juventud, hacía años que no leía un libro. Pulsar el botón de su portátil se había convertido en un acto tan reflejo que alargar el brazo hacia cualquiera de los anaqueles de su estantería le parecía una rebelión contra su propio instinto.
Hasta que una noche, mientras chateaba, una tormenta interrumpió el suministro eléctrico de su casa. La batería de su viejo ordenador también claudicó poco después, sin que le diera tiempo a despedirse de casada-35. La oscuridad le obligó a levantarse en busca de alguna vela. Recordó que las escondía en la estantería, tras los libros. La luz de su teléfono móvil le guio hasta ellas. Al prender el pabilo de la más grande, se iluminó el título de una novela: La dama de Skye. Su madre se la acababa de regalar por su cumpleaños porque el personaje protagonista llevaba su mismo nombre: Martín.
Sus dedos acariciaron el lomo para extraer el libro con el mismo recelo del amante dispuesto a desnudar a una mujer por primera vez. Colocó la vela dentro de un vaso, se sentó en su escritorio y abrió el volumen dispuesto a leer unas cuantas páginas. Sin embargo, la historia de aquel caballero castellano del siglo XIII, le atrapó enseguida y no fue capaz de soltarla, ni siquiera cuando regresó la luz, iluminando su despacho. Es más, aprovechó el momento para ir al baño y apagar el interruptor. Se encontraba tan imbuido en aquella aventura medieval que prefirió terminarla sin luz artificial. 
Con el fin de la noche, llegó también el de la lectura de la última página. Martín se acostó reconfortado por primera vez desde hacía mucho, mucho tiempo. En su duermevela, se colaron los amores de su tocayo con Isla, la dama de Skye, una preciosa joven del clan escocés de los MacLeod que habitaba en el castillo de Dunvegan, hasta donde llegó en uno de sus viajes, tras combatir en las cruzadas.
Cuando al día siguiente regresó a casa, después del trabajo, encendió el ordenador; pero esta vez lo hizo para indagar si Isla había existido en realidad o simplemente la había creado la autora de la novela. Las horas pasaron sin que Martín fuese capaz de hallar ninguna pista al respecto. Y antes de acostarse, repasó el capítulo en el que se describía a la muchacha.
Aquella noche, Isla se coló de lleno en sus sueños. Ambos paseaban bordeando el lago de Dunvegan. Al llegar a un pequeño pinar, ella se soltaba la trenza y se agitaba su melena pelirroja mientras sus ojos azules se clavaban en los labios de él. Parapetados por la niebla, Martín le acariciaba la mancha de nacimiento que tenía en el cuello, bajo la oreja, y la besaba con tal pasión que se despertó jadeando.
Martín soñaba con Isla casi todas las noches. Por las mañanas, lo primero que hacía era tocar con suavidad la novela que ya descansaba, sin disimulo, sobre su mesilla. Y es que, sin saber cómo, se había enamorado del personaje de una novela.
Desde entonces, se fijaba en todas las chicas pelirrojas con las que se cruzaba… pero ninguna tenía la belleza delicada de Isla. Hasta se le pasó por la cabeza tratar de ponerse en contacto con la autora del libro para averiguar si se había inspirado en alguien real a la hora de crear el personaje.
Su obsesión llegó a tal extremo que, aquellas vacaciones, decidió viajar hasta Escocia para conocer la isla de Skye. A pesar de no haber estado nunca antes allí, se sintió como en casa. Quizás fuese por las lecturas del libro, pero lo cierto es que tenía la sensación de conocer cada uno de los parajes. Incluso, se movía con desenvoltura dentro del castillo de Dunvegan. Se estremeció al pensar que quizás le regresaban los recuerdos de una vida anterior… cuando él jamás, hasta entonces, había creído en la reencarnación ni en nada parecido.
Aquella semana no sirvió más que para alimentar su delirio. Sentado junto al lago, releía La dama de Skye mientras miraba de vez en cuando hacia las ventanas del castillo por si a Isla se le ocurriese asomarse.
Subió la escalera del avión de regreso completamente aturdido, como si cuanto le acontecía formase parte de los sueños que le venían acompañando… como si él mismo se encontrase protagonizando una ficción y, en realidad, aquello no estuviese ocurriendo más que entre las páginas de una novela.
Al despegar el avión, pudo contemplar con claridad el halo de niebla que envolvía a la isla de Skye y una lágrima traicionera resbaló sobre su mejilla al tiempo que acariciaba su inseparable novela.
            -¿Se encuentra usted bien? ¡Qué casualidad! Lleva usted un libro escrito por una amiga. ¿Ya lo ha leído?
Martín giró la cabeza hacia el pasillo, tratando de enjugarse disimuladamente el rostro. La azafata le sonreía con dulzura. Él se fijó en su preciosa melena rojiza, en sus profundos ojos azules y en la mancha de nacimiento bajo la oreja.
La estupefacción le impidió musitar palabra alguna y asintió con la cabeza.
-Entonces, quizás hasta sepa cómo me llamo –coqueteó ella, cubriendo con la mano la placa que indicaba su nombre.
            -Isla, Isla MacLeod...

miércoles, 4 de enero de 2012

Fotógrafos Final Copa Davis 2011

 Suele suceder que a los que nos gusta hacer fotos, no nos gusta tanto salir en ellas.
Por eso, espero que los fotógrafos deportivos que cubrieron la final de la Copa Davis en Sevilla que vean estas fotos de familia las tomen como un recuerdo de un día muy especial. Por aquí deben de andar profesionales como Fernando Ruso, Paco Cazalla, Javier Díaz, Juan José Úbeda, Juan Rodelas, Marcelo del Pozo, Pérez Cabo, Cristina Quicler, Antonio Pizarro, Eduardo Abad, Paco Puertas, Chema Moya o Rocío Ruiz, entre otros.

P.D. Como siempre, las tengo a más resolución a libre disposición de los fotografiados.

domingo, 1 de enero de 2012

2012

Quiero empezar el nuevo año con una de las últimas fotos realizadas el año pasado. Una foto donde interpreto cosas, más allá de lo que se ve: el flamante puente Bizkaia con su nueva coloración o la luna tratando de abrirse paso entre las nubes que cubren el abra de Portugalete.
Quiero ver esta foto como un símbolo, como un juego de esperanza que mi cámara ha querido regalarme.
Por eso espero que este año que acaba de comenzar pueda darme alguna que otra alegría; y es que mi nueva novela también se encuentra abriéndose paso entre las nubes, por lo que confío que pueda publicarse antes de que llegue el fin del mundo, anunciado por los mayas para el 21 de diciembre de 2012. 
Y por si acaso los mayas aciertan, les aconsejo que disfruten de todos aquellos pequeños momentos de felicidad efímera, y que lo hagan cada día. Mis mejores deseos para todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Unamuno

La obra de Unamuno es digna de admiración para cualquiera. Para los vascos que hemos estudiado en Salamanca, supongo que aún más por aquello de seguir sus pasos, aunque sólo sean físicos por las calles de la capital charra.
En mi caso, además se da la circunstancia de que he leído recientemente muchas de sus cartas, de sus artículos y de sus libros para mejorar la ambientación de mi próxima novela. Incluso, don Miguel es un personaje de la misma… pero este es un asunto que ya tendremos tiempo de tratar más adelante.
Entenderán, pues, que hoy mi recuerdo en el 75º aniversario de su muerte tiene que ser para el ilustre intelectual bilbaíno, tan amado como odiado por los hunos y por los hotros.  
Su último sueño tuvo lugar junto al brasero de su mesa camilla en la calle Bordadores, en la que se hallaba forzosamente recluido como castigo a su enfrentamiento con Millán Astray el 12 de octubre anterior durante la celebración del día de la Raza.
Quizás soñara con Concha –cuya ausencia le ahogaba la garganta como si le hubiesen puesto un dogal-, o quizás con Delfina Molina –su gran admiradora argentina-, o quizás con las ausencias de los amigos que le abandonaron en el último momento o con aquellos asesinados o presos como consecuencia de la guerra incivil. Aunque yo creo que su último sueño fue para el Bilbao de su niñez, aquel que retratara magistralmente en su Paz en la guerra.
Y aunque pueda parecer que tenía una ideología contradictoria, lo que le ocurrió es que simplemente no se alineó con ninguna de las dos facciones en cuanto emplearon la violencia. Es imposible ser intelectual y tener un pensamiento único. Supongo que es más sabio, quien más duda.
Al fin y al cabo, la libertad consiste en expresarse conforme a los dictados del corazón, sin que el miedo o los complejos sean los que hablen por nosotros.  
El ayuntamiento de Salamanca celebrará en 2012 el año Unamuno y yo, en lo posible, me sumaré a la hora de honrar su memoria.
Por el momento, dejo por aquí un soneto escrito por el viejo profesor diez días antes de su muerte.

Cuan me pesa esta bóveda estrellada
de la noche del mundo, calabozo
del alma en pena que no puede el gozo
de su todo gozar, prendida en nada.

Ay, pobre mi alma eterna encadenada
de la ilusión del ser con el embozo
de la verdad de veras en el pozo
en que está para siempre confinada.

Qué chico se me viene el universo
¿y qué habrá más allá del infinito,
de esa bóveda hostil en el reverso,

por donde nace y donde muere el mito?
Deje al menos en este pobre verso
de nuestro eterno anhelo el postrer hito.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Novedades enero 2012

El año acaba con la publicación del catálogo de novedades del grupo Anaya para enero de 2012.
Me es muy grato comprobar que, en la sección de bolsillo, mi Muerte dulce comparte hoja con buenas novelas de amigos.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El anuncio de Campofrío

Me sumo a los elogios del magnífico anuncio de Campofrío dirigido por Alex de la Iglesia, en el que intervienen Santiago Segura, Chiquito de la Calzada, Los Morancos, Andrés Pajares, Fernando Esteso, Mago Mora, las hermanas Hurtado, Josema Yuste, Millán Salcedo, Fofito, Pepe Carabias, Forges, Bigote Arrocet, Anabel Alonso, Florentino Fernández, Toni Antonio, Juan Luis Cano... y Gila.
Que nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Hojas

Hay hojas que se resisten a formar parte de una alfombra otoñal y se aferran a bellos frutos sin saber que ya carecen de vida.
Ignoran que un simple soplo del viento, las harán convertirse en hojarasca. Pero, al menos, mantienen la ilusión durante el tiempo que se alojan en ramas ajenas.