lunes, 30 de julio de 2018

Los tontos del pueblo


Antes los pueblos tenían su tonto, normalmente uno. Solía ser un hombre de pocas luces pero afable que se te acercaba para darte una palmadita en el hombro para ver si le invitabas a un vino o simplemente en busca de cariño. La gente solía referirse a él a sus espaldas con su nombre de pila acompañado de su inevitable apodo: el Tonto, pero este "Tonto" sonaba incluso cariñoso porque este personaje era un ser inocente e inofensivo, que se hacía querer, con lo que quizás no fuese tan tonto como aparentaba.
Hoy, con las redes sociales, el modelo de tonto ha cambiado. Y, lo que es peor, proliferan. En lo que único que no ha cambiado es en que siguen siendo del género masculino. Pero ahora suelen ser sujetos que bajo una apariencia normal albergan un borderline dentro. Son individuos afectados por una personalidad disfuncional que vierten sus envidias y rencores en las redes sociales, hostigando a quienes no piensan como ellos porque son de pensamiento único, creyéndose por encima del resto tanto a nivel intelectual como moral.
Esto sucede en toda la sociedad pero es especialmente peligroso en los pueblos, ya que estos individuos pretenden desastabilizar la concordia entre los vecinos. Estos tontos modermos, que lo mismo se autoproclaman sucesores de Unamuno y Giner de los Ríos que son machistas con poco cerebro, cuando se les agotan los argumentos, recurren a los insultos, fáciles de emitir en las redes donde la libertad de expresión del agresor prima sobre el derecho al honor del agredido.
Por suerte, estos tontos terminan por ser ignorados por sus vecinos, incluso por su familia. Y es que los tontos de antes merecían cariño. Los de ahora, el más absoluto de los desprecios.

1 comentario:

Buscando mi equilibrio dijo...

Los tontos de ahora son de torta, directamente. Desprecio se queda corto.....