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domingo, 2 de septiembre de 2012

Luna azul o luna traidora

Dado que no hay luna azul todos los días, la noche del 31 de agosto me dirigí, cámara y trípode en ristre al hombro, camino del Puente de Triana, donde es bien sabido que se puede contemplar uno de los paisajes más bonitos de España.
Algunos curiosos se paraban a tratar de ver en el visor de mi cámara si era capaz de captar parte de la belleza que se mostraba ante nuestros ojos. Tres chicas italianas me preguntaron por la distancia focal y velocidad con la que estaba disparando, una mujer embarazadísima quiso saber si había luna llena (le contesté que sí y que fuera paseando hacia la maternidad, por si las moscas) y una pareja de novios me dijo que la luna todavía no había cambiado de color y eso que habían oído que esa noche había luna azul.
Lamenté tener que explicarles que la luna no iba a tomar un tono azulado ni de coña y que se llamaba así a la segunda luna llena que se daba en un mismo mes, un fenómeno que ocurre cada varios años. La expresión Luna azul es la traducción de Blue Moon, a su vez una mala interpretación de Belawe mone, palabras de inglés medieval. Ya que belawe podía significar betray (traidor) y no blue (azul). Así pues, deberíamos hablar de una luna traidora que se llena cuando ya lo ha hecho anteriormente en ese mismo mes.
En cualquier caso, significó una excusa para fotografiarla en el cielo de Sevilla mientras las brisa del Guadalquivir nos acompañaba a mi cámara y a mí.

sábado, 24 de abril de 2010

Una mirada

A veces, uno no se arrepiente de llevar la cámara a lugares en los que lo normal es arrepentirse de llevarla.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La lluvia en Sevilla

Quizás, alguno de ustedes me haya oído decir (o leído escribir) eso de que, desde Sevilla, a veces echaba de menos los días lluviosos de mi tierra vizcaína.


Vale. Me hago cargo de que mis plegarias han sido escuchadas. ¿No querías lluvia? Pues hasta que te jartes, mi arma. ¡Hala! La lluvia en Sevilla es una maravilla, ¿una maravilla? ¡Una m...! A ver, a quien corresponda: con lo monos que quedaban esos solecitos en el mapa del tiempo... ya está bien de cachondeo pluvioso.

Toda la vida de Dios, en Bilbao llovía y en Sevilla hacía sol. Pero ahora la climatología anda un poco caprichosa y, a este paso, lo mismo tenemos que cambiar la Giralda por el Guggenheim, pasear al Cachorro por las Siete Calles y poner las casetas de feria en El Arenal.

Y es que hubo un tiempo en que en esta ciudad no llovía. ¿No se lo creen? Vean las imágenes.

domingo, 14 de febrero de 2010

El alma de la ciudad

Acabo de leer que Sevilla es la tercera ciudad preferida por los españoles para pasar este fin de semana, detrás de Madrid y Barcelona. No es de extrañar. Sin duda, es una de las ciudades más bellas del mundo.


Cuando se visita Sevilla es fácil no ver mucho más allá de la Giralda, la Maestranza, el puente de Triana, la Torre del Oro o el barrio de Santa Cruz. Es lógico, lo primero que vemos de alguien (persona o ciudad) es su aspecto exterior. Pero en un lugar que rezuma tanta historia es recomendable adentrarse en ella para poder descubrir su alma.

Y ya no voy a hablar de construcciones más olvidadas que las señaladas, como la iglesia de San Luis, el Hospital de la Caridad, el Archivo de Indias o el Museo de Bellas Artes. Por cierto, aunque resulte increíble, parece no saberse que a esta pinacoteca se la considera la segunda de España, detrás del Museo del Prado.
Simplemente, pretendía referirme a aquellos rincones, fuera del circuito turístico, que nos permiten imbuirnos en alguna medida en el alma de la ciudad. Rincones que tienen ese sabor gracias a las personas que los pueblan: las abacerías, las viejas tabernas... o la plaza del Museo un domingo por la mañana.