sábado, 15 de septiembre de 2012

Tertulia

La Asociación Cultural Alcázares Sevilla ha tenido a bien elegir mi última novela para su próxima tertulia literaria. Será un placer acompañar a sus miembros y a todo aquel que quiera acercarse. Se celebrará en el Círculo Mercantil (c/Sierpes nº 65) y la entrada es libre.

martes, 4 de septiembre de 2012

Amazon

En este mes de septiembre se han publicado en versión Kindle La sangre de los crucificados y Muerte dulce, las cuales se pueden comprar por 4,49 euros cada una. 
También ha desembarcado en este mismo formato La ciudad de los ojos grises. Su precio actual es de 3,79 euros en Amazon España, Además, está disponible en Amazon USA, Amazon Alemania, Amazon Francia, Amazon Reino Unido o Amazon Japón.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Luna azul o luna traidora

Dado que no hay luna azul todos los días, la noche del 31 de agosto me dirigí, cámara y trípode en ristre al hombro, camino del Puente de Triana, donde es bien sabido que se puede contemplar uno de los paisajes más bonitos de España.
Algunos curiosos se paraban a tratar de ver en el visor de mi cámara si era capaz de captar parte de la belleza que se mostraba ante nuestros ojos. Tres chicas italianas me preguntaron por la distancia focal y velocidad con la que estaba disparando, una mujer embarazadísima quiso saber si había luna llena (le contesté que sí y que fuera paseando hacia la maternidad, por si las moscas) y una pareja de novios me dijo que la luna todavía no había cambiado de color y eso que habían oído que esa noche había luna azul.
Lamenté tener que explicarles que la luna no iba a tomar un tono azulado ni de coña y que se llamaba así a la segunda luna llena que se daba en un mismo mes, un fenómeno que ocurre cada varios años. La expresión Luna azul es la traducción de Blue Moon, a su vez una mala interpretación de Belawe mone, palabras de inglés medieval. Ya que belawe podía significar betray (traidor) y no blue (azul). Así pues, deberíamos hablar de una luna traidora que se llena cuando ya lo ha hecho anteriormente en ese mismo mes.
En cualquier caso, significó una excusa para fotografiarla en el cielo de Sevilla mientras las brisa del Guadalquivir nos acompañaba a mi cámara y a mí.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Libros de otoño

Los libreros están esperando las novedades literarias de otoño como agua de mayo, con la esperanza de que los títulos que se avecinan ayuden a paliar el crónico descenso de sus ventas. Y la verdad es que tienen motivos para estar ilusionados porque están a punto de desembarcar unas cuantas novelas que a priori tienen muchas papeletas para convertirse en superventas. 
Aunque llegan obras nuevas de Murakami, Maaoluf, Don Winslow, Rushdie, Patricia Cornwell y hasta del mismísimo Ken Follet, permítanme que me centre en el producto autóctono. 
Creo que Misión Olvido de María Dueñas ya está en la librerías. Y pronto llegarán Las leyes de la frontera de Javier Cercas, Donde se alzan los tronos de Ángeles Caso y El tango de la guardia vieja de Arturo Pérez-Reverte. A mi juicio, estas novelas coparán el Top Ten de los libros más vendidos en los últimos meses de 2012. 
A estos títulos, quiero añadir otros dos a los que les deseo mucha suerte: La bibliotecaria de Auschwitz de Antonio G. Iturbe y El silencio de tu nombre de Andrés Pérez Domínguez.
Estos son solo algunos ejemplos de lo que podrán hallar ya mismo en las librerías, donde confío que también puedan seguir encontrándose con La ciudad de los ojos grises.

domingo, 12 de agosto de 2012

Villalpando y mis lecturas

Villalpando ha tenido mucho que ver con mi pasión por la lectura y, como consecuencia, por la escritura. Y es que, de niño, pasaba los veranos enteros en el pueblo de mis padres. Ellos fueron, al fin y al cabo, los que primero me iniciaron en el maravilloso mundo de los libros. 
Cuando era pequeño, aunque cueste creerlo ahora, era bastante enclenque e inapetente. Por eso, los veranos los pasaba en Villalpando con mis abuelos con la idea de que los aires del pueblo me abrieran el apetito. Curiosamente me gustaba la lechuga y recuerdo que mi abuela me escondía los trocitos de carne envueltos en ella mientras me distraía mirando por la ventana cómo pasaban los camiones por la carretera de La Coruña y mi tía Inés me enseñaba a leer las matrículas. 
Las anginas me atacaban con fiereza y enfermaba con facilidad. Lo mejor de aquellos días en cama era que mi padre se presentaba con algún tebeo o con algún libro. Primero fueron los Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón. los vecinos del número 13 de la Rue del Percebe, Carpanta... poco después, El Capitán Trueno. Los primeros libros sin dibujos que recuerdo haber leído tenían que ver con los misterios que debían resolver los Hollister. Mi adolescencia estuvo plagada de aventuras que corrí de la pluma de Salgari, de Julio Verne, después de Agatha Christie… a todos ellos los descubrí en la biblioteca de Villalpando durante las vacaciones estivales.
También aquí me sumergí en el mundo lejano y fantástico de los monjes tibetanos recreado por Lobsang Rampa de la mano de mi amigo Carlos Arranz, antes incluso de que nos empezara a gustar las chicas. Tuve la suerte de conocerle a él y a Jesús Seoane en esa edad en que se forjan los caracteres y las personalidades. 
Y mientras otros andaban con toras en la plaza, nosotros éramos unos chavales raros que a punto estuvimos de saltarnos nuestra adolescencia de no ser por que en aquel verano del 79 nos enamoramos de la misma chica... los tres. Pero esa es otra historia... o quizás sea la misma.
Si echo la vista atrás, vuelvo a verme en la rebotica de doña Elvira jugando a las cartas con ellos, escuchando música de Led Zeppelin o de Supertramp, mientras hablábamos de libros o de algunas de las chicas que nos gustaban y a las que no nos atrevíamos a acercarnos. Recuerdo las chanzas ingeniosas de Jesús y las risotadas abiertas y francas de Carlos.  
Son tantos los recuerdos de entonces en Villalpando que me resulta muy complicado ordenarlos. Pensaba en las lecturas y, sin embargo, mi mente trata de rebelarse. Cada vez, me cuesta más dominarla.
Un año me escayolaron un pie por un esguince en el tobillo y tuve que sustituir mis tardes en el polideportivo, jugando al baloncesto, por la trilogía de El señor de los anillos que también saqué de la biblioteca. Y también me viene a la memoria una noche de tormenta en la que los ruidos de los cristales de la vieja casa de la abuela Chon me tuvieron en vela mientras devoraba las páginas de Los renglones torcidos de Dios. 
Desde que publicara Villalpando, paisajes y rincones, un librito con fotos realizadas con más esmero que fortuna, el pueblo de Villalpando ha acogido mis obras con todo su cariño. Y me consta que algunos de sus habitantes, algunos octogenarios, no han leído otras novelas que las mías. Así que, entenderán que es un motivo más para estarle agradecido. Por eso, quiero dejar hoy por aquí algunas estampas poco convencionales de nuestro querido Villalpando.

miércoles, 1 de agosto de 2012