miércoles, 17 de septiembre de 2008

12 de marzo de 2004

Llovía a mares en Sevilla. Al fondo, la estación de Santa Justa. El agua y la luz de las farolas coquetean, formando un halo en el cielo. Sobre el puente miles de paraguas manifestándose silenciosamente con rabia contenida por el atentado de la mañana anterior. Fue un día triste, un día de luto. Pero por esos caprichos del destino, en esa misma noche, mi amigo Pedro comenzó su aventura de amor con Mariola. Allí están ellos, en medio de esa dolida marabunta. Ahora tienen una niña muy bonita. Le llamaron Candela. Quizás en recuerdo de esas luces que iluminaron sus rostros aquella noche en que homejeamos a las víctimas de Madrid.

1 comentario:

Varo dijo...

Preciosa la foto y el comentario.
Bienvenido al mundo de los blogs.
Pronto te diré algo sobre El Navegante.
Saludos.
Varo.