
Últimamente las aguas literarias andan un poco revueltas por culpa de la Nueva Ortografía de la Real Academia de la Lengua Española. Algunos escritores incluso están dispuestos a quemar contenedores para defender la ortografía que aprendieron en el colegio.
La
ll y la
ch desaparecen de nuestro alfabeto; además, la letra
y cambia la túnica griega por el estilo hippie (mejor dicho hippy), ya que se llamará
ye.
Lo de las tildes diacríticas es otra historia. Ya saben, ésas (perdón, quise decir
esas) que se usan para distinguir una palabra de otra. Recuerdo que de niño tuve un pequeño calvario con lo de
solo y
sólo. Ahora, ni los pronombres posesivos ni el adverbio
solo llevan tilde. Tampoco los monosílabos
rio, guio o
guion. Así que en un diálogo podremos escribir:
-¿Qué quieres?
-Solo café solo –rio.Sé que a los que escribimos con frecuencia nos costará adoptar estas medidas, pero es lo que hay. Personalmente, ni las censuro ni las defiendo. Sí que me gustaría que la RAE se mojara más y no siguiera permitiendo (como así será) la tilde para quien quiera hacerlo. O café o té para todos. Y hablando de té. Tampoco entiendo porque no se establece un criterio uniforme para todos los casos. Sigue existiendo la tilde para la bebida, por ejemplo. Quizás para que no sea lo mismo
tomar té que
tomarte, sobre todo si es Charlize Theron la que te pregunta lo que quieres.
Creo que la ortografía debe evolucionar y que doctores tiene la iglesia. Por mi parte, las acato, quizás para no parecer trasnochado. Hemos de recordar que hace cien años, se tildaban siempre las proposiciones
a y
o (¿Vamos á Bilbao ó á Donostia?) y hoy eso nos suena a antiguo.
Otro día quizás hable de las minúsculas y la falta de criterio uniforme para determinar si escribimos
San Fernando o
san Fernando, por ejemplo. Pero ya que estoy, una de las faltas que más me revientan es la de leer los meses del año con mayúscula, falta a la que están adheridas la mayoría de las notarías y entidades bancarias de este país (¿han visto alguna escritura en la que se ponga el mes con minúscula?).
En fin, una última objeción a la RAE: lo de quitar la tilde a la letra
o cuando va entre números, sí que puede llevarnos a equívocos serios como a uno que relato en la novela que me traigo entre manos. Y hablando de novela, me voy a corregir los doscientos folios que llevo, para cargarme un montón de tildes.