
Este fin de semana, la Feria del Libro de Sevilla ha acogido un encuentro entre la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía y la de Cataluña, que ha reunido a un extraordinario elenco de profesionales.

Si no me equivoco, ésta es la lista completa de todos los intervinientes: Manuel Pedraz, Diego Abollado, Montse Mompó, Miguel Chaparro, Samuel Martín, Óscar López, Jesús Vigorra, Maruja Torres, Braulio Ortiz Poole, Amalia Bulnes, Jacinto Antón, Basilio Baltasar, Alejandro Luque, Antón Castro, Pilar Vera, Carlos del Amor, Miguel Ángel Muñoz, Daniel Ruiz, Eva Díez Pérez, Toni Iturbe, Teresa Peces, Sergi Doria, Llatzer Moix y Sergio Vila-Sanjuán.

Estas reuniones, además de servir de terapia colectiva contra las vicisitudes por las que atraviesan sus profesionales y el arrinconamiento a que se han visto sometidas sus secciones en los últimos tiempos en los respectivos medios, han dejado charlas y mesas redondas en las que se ha reivindicado el papel fundamental del periodismo cultural en la sociedad actual.

Los que nos hemos acercado hasta Plaza Nueva, hemos podido disfrutar de las reflexiones en voz alta de periodistas que tratan de mirar más allá de la inmediatez de la noticia, ya que no siempre lo más urgente es lo más importante.

Estos profesionales -que ejercen su labor a través de la prensa, de blogs literarios o de libros-, pueden diferenciarse en sus puntos de vista, pero tienen en común su pasión por la cultura y el mimo con el que elaboran sus trabajos.

De niño, yo empezaba los periódicos por el final, quizás porque me encantaban las tiras cómicas de don Celes –del genial Olmo- en el Correo Vasco. Desde entonces, he mantenido esa costumbre infantil, después para leer cuanto antes las páginas de información de cine, de libros, de discos, de conciertos… Por eso, echo de menos más hojas culturales en la prensa escrita y en los programas de radio y televisión.

¿Que dicen los propietarios de los medios de comunicación que no hay público rentable para la cultura? Entonces no entiendo por qué se agotan las entradas para la ópera, por qué los teatros se siguen llenando, por qué hay que guardar largas colas en los museos para ver las exposiciones interesantes o por qué se venden millones de libros cada año.

A ver si va a resultar que la salvación económica del periodismo pasa por prestar más atención a la cultura.