
La protagonista de esta historia es la típica baldosa de Bilbao que un día, mi amigo Alfredo Gastiasoro me envío por sorpresa por correo. Cosas de arquitectos. El hecho es que tengo un trocito de Bilbao en Sevilla.
Por entonces, Alfredo no sabía que había usado su nombre y su apellido para bautizar al protagonista de mi novela (arquitecto por más señas), de una novela a la que le acabo de escribir el punto final. Ya les iré informando al respecto.
¿Que cómo me siento? Raro... como vacío. Han sido dos años robando horas a quien podía y de dónde podía para culminar un trabajo que espero pueda darme muchas satisfacciones. Aunque la mayor es la de haber podido con ella.
P.D. A última hora me he colado en la mesa de Barcelona Negra 2011 sobre Narradores desde Euskadi que tendrá lugar el jueves 3 a las 17:15. Tendré el gusto de compartirla con José Javier Abasolo, Jon Arretxe, Aingeru Epaltza, el moderador Asier Muniategi y con cuantos acudan al Palau de la Virreina (La Rambla,99).