
A veces la vida te sorprende. O dicho de otro modo: las casualidades van marcando tu destino. Quien me conoce sabe cómo nació "La sangre de los crucificados". Un accidente en un ojo me obligó a estar boca abajo durante más de un mes. No podía levantar la cabeza para nada, ni para andar, ni para comer, ni para ver la tele, ni para dormir... Pero bueno, ésa es otra historia. Lo cierto es que tanto tiempo postrado me permitió pensar y reflexionar sobre casi todo. Al poco pude empezar a leer, eso sí, sin dejar de mirar hacia abajo.
Fue cuando descubrí la leyenda de El Cachorro: un escultor desesperado por su falta de inspiración para esculpir un Cristo moribundo, se encuentra por casualidad con un gitano que agoniza tras una reyerta. Ese gitano al que apodan El Cachorro se convertirá, gracias a la gubia de Ruiz Gijón, en uno de los crucificados más bellos de la imaginería española.
Días antes de mi accidente había visitado el Hospital de la Caridad en Sevilla, una de las joyas barrocas más desconocidas... y más hermosas. Otro día hablaré sobre este lugar.
Curiosamente me enteré de que el Hospital de la Caridad y El Cachorrro son de la misma época. Se llevan diez años. En ese preciso momento comenzó a gestarse "La sangre de los crucificados".
Fue cuando descubrí la leyenda de El Cachorro: un escultor desesperado por su falta de inspiración para esculpir un Cristo moribundo, se encuentra por casualidad con un gitano que agoniza tras una reyerta. Ese gitano al que apodan El Cachorro se convertirá, gracias a la gubia de Ruiz Gijón, en uno de los crucificados más bellos de la imaginería española.
Días antes de mi accidente había visitado el Hospital de la Caridad en Sevilla, una de las joyas barrocas más desconocidas... y más hermosas. Otro día hablaré sobre este lugar.
Curiosamente me enteré de que el Hospital de la Caridad y El Cachorrro son de la misma época. Se llevan diez años. En ese preciso momento comenzó a gestarse "La sangre de los crucificados".