En un mes de septiembre de hace cuatro años, fui a Barcelona para ser operado de mi maltrecho ojo derecho (ya he mostrado en más ocasiones mi agradecimiento público al doctor Corcóstegui). El globo ocular pudo salverse -más o menos- pero la visión ya no se pudo recuperar. Eso sí, cuento con la ventaja de que no tengo que cerrarlo para hacer fotos.Como entenderán, veo la vida únicamente con mi ojo izquierdo y creo que no la veo mal del todo (veremos a ver que dicen en el recocimiento médico cuando me toque renovarme -ya mismo- el carnet de conducir).
Aprovechando aquella visita, me acerqué a Montserrat. Era una preciosa mañana nublada y gris. Aquí les dejo estas fotos que, como suelo decir, no hacen justicia al lugar. Un lugar bello, mágico y misterioso.











