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jueves, 18 de abril de 2013

Tiempo de libros

A los que buceamos en la historia, nos resulta fácil mirar los edificios con otros ojos. El que ven en la imagen yo solo lo he visto en fotos porque fue derribado en 1957 para edificar en su lugar el nuevo Palacio de Justicia, situado frente a los Jardines de Albia en Bilbao.
Pero, además de verlo en fotos, lo he tenido presente en mi imaginación, ya que lo elegí como escenario para uno de los pasajes de mi última novela.
Es una lástima que de las Escuelas Berastegui, lo único que quede sea el nombre de la calle donde estuvieron. En ella, se celebra cada 23 de abril el Día del Libro, llenando la calle de casetas repletas de libros, donde autores y libreros charlamos con los visitantes y, si se tercia, nos tomamos un marianito en el vecino Café Iruña o en la calle Ledesma, lugar de referencia de mi cuadrilla.
Durante los últimos años, he procurado no faltar a mi cita bilbaína y allí estaré, espero, el próximo martes a mediodía. 
Antes, el sábado a la misma hora, me pasaré por la librería Negra y Criminal de Barcelona para tomar un vino (y con suerte, algún mejillón) con Paco Camarasa y mis colegas negrocriminales.
Así que si esos días andan por Barcelona o Bilbao, ya saben dónde encontrarme.
Y es que cuando llegan estas fechas, lo cierto es que a uno le gustaría estar en varios sitios a la vez.

domingo, 10 de febrero de 2013

Rincones barceloneses

Pues se acabó Barcelona Negra 2013. Apenas he estado tres días, pero los he vivido con intensidad sosegada. Sobre la crónica de nuestra mesa pueden ver la versión de Javier Abasolo
En esta semana me he reencontrado con viejos amigos y, aunque es pronto para estar seguro, creo que he hecho algunos nuevos. Gente interesante que ama la cultura. Gente con las que conectas enseguida solo porque nos mueven las mismas inquietudes. Gente a la que no te imaginas enfadada, ni hablando a gritos. Gente que sonríe al hablar de los buenos libros. 
También me ha dado tiempo para perderme por la ciudad y la belleza de sus viejas calles. Cada viaje a Barcelona está lleno de descubrimientos. Uno reciente fue toparme con la plaza de San Felipe Neri. Bajo el arco desde el que se accede, se me vinieron a la cabeza pensamientos que espero plasmar algún día en una novela.
Definitivamente, me encanta Barcelona.

viernes, 18 de enero de 2013

La sombra del Guggenheim es alargada

Vuelve BCNegra y este año participaré en una mesa junto con mis amigos Javier Abasolo y Jon Arretxe charlando sobre Bilbao como escenario de novela negra. Será en en el incomparable marco de La Capella (Carrer de l'Hospital 56) el miércoles 6 de febrero a las 4 de la tarde. Modera la escritora Rosa Ribas.
Siempre es un placer volver a Barcelona, un magnífico lugar de encuentros y reencuentros.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Se fue un maestro

Me acabo de enterar de la muerte de uno de mis maestros. El de la introspección cautelosa en el alma. Uno de los más grandes en el arte del retrato. Humberto Rivas ha fallecido en Barcelona a los 72 años. Este fotógrafo argentino ha sido Premio Nacional de Fotografía (sólo unos pocos ostentan este reconocimiento) y estaba a punto de recibir la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona que ahora recogerá su familia a título póstumo.
Me queda un gratísimo recuerdo de él como fotógrafo y como persona. Tuve la fortuna de conocerle en uno de los talleres que organiza la agencia Cobertura de Sevilla.
Allí tuvo lugar una bella lección de sencillez. El maestro nos pidió a los alumnos que lleváramos una muestra de nuestro trabajo anterior para comentarlo. Recuerdo a Humberto observando perplejo las instantáneas de uno de mis compañeros de curso. Durante minutos caviló sobre ellas, sin emitir una palabra. Igual que hacía antes de tomar una foto. Luego, con su típico gesto parsimonioso de genio despistado, elevó la mirada por encima de sus grandes gafas y no pudo sino preguntarle al autor:
-¿Por qué no vas a trabajar a Barcelona?
Pero el autor de aquellas fotos adoraba Sevilla y ya no se planteaba vivir en otro lugar. El autor de aquellas fotografías a mí también me dejó impresionado. Intenté en una comida que bebiera más vino de la cuenta para que me confesara el secreto del brillo de los ojos en los fotografiados, pero no hubo manera. Tampoco accedió a impartir ningún curso, al que yo hubiera acudido encantado. Era demasiado tímido. Humilde en grado sumo.
Aquel pupilo que acudió a escuchar las enseñanzas de Humberto Rivas resultó ser uno de los mejores fotógrafos que he conocido. Su nombre: Atín Aya… y también se le echa de menos en el mundo de la fotografía y entre quienes le conocimos. Estoy seguro de que Atín y Humberto ya andan compartiendo técnicas y experiencias, estudiando cómo aprovechar la luz de la eternidad. Valga este torpe comentario como sentido homenaje hacia los dos. Al menos, siempre nos quedarán sus fotografías.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Montserrat

En un mes de septiembre de hace cuatro años, fui a Barcelona para ser operado de mi maltrecho ojo derecho (ya he mostrado en más ocasiones mi agradecimiento público al doctor Corcóstegui). El globo ocular pudo salverse -más o menos- pero la visión ya no se pudo recuperar. Eso sí, cuento con la ventaja de que no tengo que cerrarlo para hacer fotos.
Como entenderán, veo la vida únicamente con mi ojo izquierdo y creo que no la veo mal del todo (veremos a ver que dicen en el recocimiento médico cuando me toque renovarme -ya mismo- el carnet de conducir).
Aprovechando aquella visita, me acerqué a Montserrat. Era una preciosa mañana nublada y gris. Aquí les dejo estas fotos que, como suelo decir, no hacen justicia al lugar. Un lugar bello, mágico y misterioso.






sábado, 18 de abril de 2009

Barcelona, negra y criminal

La primera vez que visité Barcelona me quedé fascinado... y la segunda... y la tercera… Es una ciudad que gira en torno a la cultura, y la cultura en torno a la ciudad. Una simbiosis perfecta que yo no he conocido en ningún otro lugar del mundo.
Además, yo le tengo un especial cariño porque en la clínica IMO, el doctor Borja Corcóstegui consiguió conservarme el ojo. Cada vez que acudo para que me lo revisen, llevo mi cámara. Y por eso, quiero dejar estas fotos. Son imágenes de la Barcelona que adoro, la genuina… la negra y criminal.
¿Negra y criminal? No se asusten. Ese es el nombre una de las librerías especializadas más prestigiosas de todo el territorio nacional, ubicada en la maravillosa Barceloneta. Y resulta que Negra y Criminal ha incluido “Muerte dulce” en una reducida lista de recomendaciones para regalar en la Diada de Sant Jordi.
Ver mi nombre junto a mis admirados Francisco González Ledesma o Alicia Giménez Bartlett, me llena de orgullo. Desde aquí quiero mandar un abrazo virtual a mis desconocidos amigos de Negra y Criminal, prometiéndoles que pronto iré a dárselo en persona.